GUÍA RÁPIDA PARA COMENZAR LA PRÁCTICA DE “UNIFIED MINDFULNESS”

LOS PRIMEROS PASOS PARA COMENZAR LA PRÁCTICA DE LA TÉCNICA DE VER/OÍR/SENTIR

Se trata de ofrecer los pasos básicos de una guía rápida de la Técnica ver/oír/sentir. Al principio uno puede tener a mano este resumen para comenzar.

  1. En este enfoque, toda tu experiencia cae en tres categorías…
  2. Las categorías son Ver, Oír, Sentir:
    • “Ver” incluye lo que ves en el ambiente y también lo que ves en la imaginación.
    • “Oír” incluye lo que oyes en el ambiente y también lo que oyes en tu mente (cosas como hablar a uno mismo o conectar con lo que hay en la cabeza).
    • “Sentir” incluye sensaciones físicas y sensaciones asociadas a las propias emociones”.
  3. Instrucciones de Meditación:
    • Ahora vas a darte cuenta dónde va tu atención, momento a momento.
    • No es preciso tener ningún tipo de experiencia particular. Por ejemplo, está bien si no notas ninguna emoción. Simplemente céntrate en cualquier sensación que te sucede de la que te estás dando cuenta.
    • Después, decide si lo que estás notando cae bajo la categoría de “ver”, “oír” o “sentir”.
      • Por ejemplo (uno puede usar este u otro según preferencia):
        • Si estás mirando a un árbol es “Ver”.
        • Si oyes en tu mente una canción es “Oír”.
        • Si te sientes impaciente cuando tratas de practicar mindfulness, eso sería “Sentir”.
      • Si no estás seguro de si algo es “Ver,’ ‘Oír,’ o ‘Sentir’, no importa, di lo primero que se te ocurra.
      • Y si notas dos o más categorías a la vez, simplemente escoge una, no importa cuál.
      • Tan pronto como identifiques la categoría, etiquétala mentalmente (si no está solo) en voz alta (si estás solo) como “Ver,” “Oír” o “Sentir”.
      • Si te das cuenta más de una de la misma experiencia, puedes repetir la etiqueta de “Ver”, “Oír”, “Sentir” las veces que te parezca si se repite la sensación.
      • Mantén tu atención en lo que notas durante unos segundos.
      • Mantén un ritmo constante con el proceso de etiquetar -no demasiado rápido ni demasiado lento.
      • Mantén un tono igual y neutral en las etiquetas.
      • No es necesario que sigas la pista a todo lo que te das cuenta; está bien si no eres capaz de etiquetar todo.
      • Es muy importante mantener un ritmo constante en el proceso de etiquetar.
      • Estate abierto a tu experiencia, ya sea agradable o desagradable (hazlo con ecuanimidad).

Todo se reduce a intentarlo; si surgen dudas se resolverán después.

UNIFIED MINDFULNESS: el camino del flujo y el camino de la bondad

UNIFIED MINDFULNESS: el camino del flujo y el camino de la bondad

 

EL CAMINO DEL FLUJO

Concentrarse en el flujo es una forma de trabajar con lo que podría llamarse el aspecto dinámico o energético de la experiencia sensorial. Flujo se refiere a cualquier cambio en la experiencia sensorial distinta del desvanecimiento abrupto (ido). Si una experiencia cambia en intensidad o de otro modo se produce el flujo: por ej. si uno pasa de muchos pensamientos a casi ninguno o viceversa. Se trata de fuerzas expansivas o contractivas.

La experiencia de flujo puede suceder en estados activos o en estados de reposo.  Uno denomina estable a una experiencia que no fluye. Flujo y estabilidad son ambos parte de la naturaleza. Una no es considerada mejor que la otra y funcionan de distintas maneras. Si algo parece estable, atrasa tu reloj interno y ajústate a su no temporalidad. Si algo fluye, deja que este flujo te fascine, déjate masajear por él.

El flujo puede suceder en cualquiera de los 9 tipos de experiencia (ver/oír/sentir x fuera/dentro/reposo). A veces incluso se puede enfatizar el flujo etiquetando oír flujo, oír flujo, sentir flujo.

La verdad es que muchas de las manifestaciones del flujo son triviales o incluso incómodas. Entonces, ¿por qué se habla tanto de flujo? Centrarse en el flujo hace que las horas de los circuitos de la experiencia se suelten más y entonces todo el ser titilará en el campo del espíritu.

– Ver el flujo: trabajar con el flujo visual. Se trae la atención al flujo en la experiencia visual externa llena de vibraciones o bien a la experiencia interna de las imágenes mentales que se diluyen, cambian, se animan, desparecen. Si uno hace la práctica con los ojos abiertos hay que desenfocarlos.

– Oír flujo: trabajar con el flujo auditivo. También aquí sería fuera y dentro, cuando hay corrientes vibracionales.

– Sentir flujo: trabajar con el flujo somático. Ondulaciones, vibraciones, burbujas, presiones internas, expansiones aumento o disminución de la intensidad de las sensaciones corporales, …, tanto a nivel corporal como emocional.

– Centrarse en el flujo: es trabajar con los estados de flujo de todos los sentidos. Dejar que la atención flote entre ver flujo, oír flujo, sentir flujo. Ido se usa en todos los casos cuando la experiencia de flujo desaparece.

 

EL SIGNIFICADO DEL FLUJO

 

Sabores del Flujo

 Como término técnico en UM, flujo se define como el movimiento, cambio, energía, fuerza presente con una experiencia sensorial. El flujo puede ocurrir en estados activos o en estados de reposo. No se trata pues de algo separado de la experiencia sino una característica que aparece dentro de una experiencia sensorial específica como resultado de la concentración, claridad y ecuanimidad en esa experiencia.

Flujo y desvanecimiento representan dos lados de la impermanencia (anicca).           La experiencia puede verse desde un punto de vista pesimista u optimista. Desde el punto de vista pesimista, todo pasa; por tanto, poner la propia felicidad en una persona, objeto, o situación es disponerse a sufrir tarde o temprano.  Desde este punto de vista anicca está ligado a dukka -la naturaleza sufriente de la vida-. Desde el punto de vista optimista, la impermanencia es movimiento, y el movimiento refleja una fuerza subyacente. Centrándose en los tipos de cambio instantáneo en las experiencias sensoriales ordinarias, podemos ponernos en contacto con las fuerzas subyacentes que las moldea (el espíritu).

Desde esta perspectiva anicca está ligado a prana -la energía en ebullición de la vida-. Shinzen Young denomina flujo a este aspecto positivo del cambio.    Pero nótese que la palabra flujo tiene este significado solamente en el contexto de UM y puede referirse a cosas muy diferentes en otros sistemas. Por ej. en la Psicología Positiva de M. Csikszenmihalyi, flujo se refiere al placer derivado de un estado de alta concentración en el modo como uno hace las cosas.

El flujo viene con diferentes sabores: flujo ondulatorio (es continuo), flujo vibratorio (son como burbujas de champagne o chispas de electricidad, y algo parecido a lo que se experimenta cuando uno toma una ducha de agua fría) o tiene un subidón en el caso del deporte. Cada una de estas sensaciones representa una intensa experiencia de sensación física en el cuerpo y en el periodo de relax que viene a continuación se puede observar el fenómeno vibratorio. También está el flujo de expansión-contracción que supone movimientos hacia dentro y hacia afuera, fuerzas que se estiran y que se encogen; su característica es que se producen sin esfuerzo. La expansión y contracción subyacen en las otras formas de flujo. Normalmente la primera experiencia de flujo se produce en el espacio del cuerpo y más tarde se manifiesta de otros modos y desde luego no todo el mundo lo experimenta del mismo modo.

-Flujo y catarsis

Cuando un trabajador del cuerpo te masajea, sus dedos se mueven a través de los músculos y le transfieren energía. Esto funciona tanto en las torceduras como en las hinchazones. Esta energía genera un flujo de purificación, algo que rompe los bloqueos, limpia las impurezas y refina la mena de tu esencia; es como si el flujo de la impermanencia te tocara la esencia de tu ser.

-Flujo e integración

 Otro aspecto del flujo es como integrador o unificador Al principio de nuestra práctica de UM nuestro trabajo es distinguir entre experiencia mental y experiencia somática, para que cuando surjan juntas no sean confundidas.

Vipassana es ver a través de la apariencia, hasta el nivel subatómico, hasta que nos demos cuenta de que hay una unidad básica que lo une todo, cayendo en la cuenta de que todos los seres estamos sometidos a un principio energético común que es el flujo, que le da unidad a todo, haciendo desparecer la separación entre exterior e interior y entre los distintos seres.

-Flujo en la cultura mundial

La impermanencia está relacionada con importantes ideas de otras tradiciones. El ki (flujo de energía) de la cultura china, el espíritu (un viento -la gracia- que sopla) en la cultura cristiana.

-Flujo y No Dualidad

Cuando hablamos de flujo es importante darse cuenta de que no es algo separado de la experiencia ordinaria. El flujo es justamente el mundo regular y ordinario experimentado con radical plenitud. En la Ciencia de la Iluminación, experiencia completa es el nombre del juego. Por tanto, no hay un mundo material y otro espiritual, una dicotomía que es imposible puentear. Es decir, espíritu es la vida ordinaria experimentada con profunda concentración, claridad y ecuanimidad. La meta de la meditación no es experimentar el vacío sino darse cuenta -la comprensión profunda- de que esta energía espiritual es sencillamente lo que sucede en la experiencia ordinaria cuando es saludada con extraordinaria conciencia -awareness-. Y a la inversa comprender la materialidad de los objetos. Para llegar a esto hay que intentarlo cientos, miles, cientos de miles de veces.

 

EL CAMINO DE LA BONDAD HUMANA

 

Los cuatro caminos descritos hasta aquí representan diferentes enfoques para ir más allá del ser humano: el camino de los pensamientos y emociones deconstruye el ego hasta sus átomos sensoriales; el camino de las sensaciones físicas le permite a uno sumergirse en el mundo exterior; el camino de la tranquilidad sustituye el cuerpo y la mente ordinarias por un cuerpo y mente en reposo; la concentración en el flujo disuelve todo en movimiento y energía. Los cuatro caminos son diferentes formas de contactar con la Fuente transpersonal.

Deconstruir el ego en la Fuente Transpersonal es solo la mitad de la historia. Para equilibrar y completar el proceso, uno debe también aprender a reconstruir el ego en Bondad personal. PARA ESTO SIRVE LA PRÁCTICA DE LA NUTRICIÓN POSITIVA: alimentar el trabajo positivo con la imagen mental, la charla mental, y las sensaciones corporales emocionales. Aquí no se trata sólo de ver lo que hay sino crear imágenes y charlas positivas. Esto puede preparar para tener sensaciones corporales emocionales agradables: alegría, interés, entusiasmo, amor, amistad, gratitud, perdón y así sucesivamente. Se usa el poder de concentración para esparcir los sentimientos agradables en todo el cuerpo y radiar más allá de tu cuerpo y objetos del entorno esta energía positiva. Esto cambia dramáticamente la forma en que uno se relaciona con el mundo y a la vez cambia la forma en que el mundo se relaciona con uno mismo.   Cada momento es un momento de servicio sutil a los que te rodeanY diariamente uno lleva un sermón silencioso desde cada poro de tu ser.

Alternar las prácticas deconstructivas con las prácticas deconstructivas optimiza el crecimiento psicológico y espiritual. La madurez espiritual de una persona se mostraría en el grado en que cumple lo siguiente:

Disolverse en la Fuente transpersonal hace más fácil ser una Buena Persona. Ser una Buena Persona hace más fácil disolverse en la Fuente Transpersonal.

En resumen, podríamos denominar al camino de la bondad human la TÉCNICA DE POSITIVIZACIÓN o de nutrir o reforzar lo positivo)

Consiste esencialmente en cultivar un abanico de pensamientos y emociones positivos tales como los que se enumeran a continuación:

Afecto o emociones positivas (alegría, amistad, entusiasmo, compasión, amor, gratitud, …);

Conducta positiva (eliminación de conductas negativas, reforzar las positivas existentes e iniciar otras conductas positivas);

Conocimiento positivo (crear patrones positivos de conocimiento, eliminar patrones negativos y reforzar los positivos ya existentes);

Ideales positivos (centrarse en personas ideales o realmente destacadas por su bondad);

Situaciones positivas (expresar los mejores deseos para uno mismo, las personas queridas y para el mundo entero); y

Otros positivos imaginables.

 

 

UNIFIED MINDFULNESS. Organización de la práctica: el camino de los pensamientos y emociones y el camino de los sentidos físicos

EL CAMINO DE LOS PENSAMENTOS Y LAS EMOCIONES Y EL CAMINO DE LOS SENTIDOS FÍSICOS

 

Cada experiencia que llega a nuestra conciencia nos llega a través de 5 ventanas -los 5 sentidos- y de la mente (por eso el budismo habla de seis sentidos). En el Sistema de UM (unified mindfulness) el número de ventanas a que prestar atención se reduce a tres: ver, oír, sentir.

Hay dos modos de ver/oír/sentir: con actividad o sin actividad

Los estados de ver/oír/sentir con actividad

Ver incluye la experiencia externa e interna del sentido de la vista: ver fuera da cuenta de la experiencia externa, las vistas del mundo exterior y ver dentro es); y ver dentro da cuenta de la experiencia interna, las imágenes de los pensamientos que aparecen.

Oír incluye la experiencia externa e interna del sentido del oído: oír fuera da cuenta de la experiencia externa, los sonidos del mundo exterior; y oír dentro da cuenta de la experiencia interna, las charlas mentales de los pensamientos que aparecen.

Sentir incluye las sensaciones corporales -las sensaciones de los sentidos del tacto, del olfato y del gusto- y las sensaciones internas y las derivadas de las emociones: sentir fuera da cuenta de las sensaciones físicas; y sentir dentro da cuenta de las sensaciones producidas como forma de expresión de las emociones que experimentamos.

Los estados de reposo son ver/oír/sentir sin actividad

Ver reposo es cuando la visión no tiene actividad externa ni interna. Para experimentar una actividad de reposo visual con los ojos abiertos uno debe desenfocar la mirada o centrarla en la luz/oscuridad; para experimentar esta inactividad con los ojos cerrados debe haber ausencia de imágenes derivadas de los pensamientos. Podríamos decir que ver reposo es un mundo simplificado y/o una pantalla mental en blanco, sin imágenes.

Oír reposo es silencio en el ambiente externo o quietud en la mente. Esto sucede cuando no hay ruidos externos (oír reposo exterior = silencio) o cuando no hay parloteo mental (oír reposo interior). En suma, experimentamos silencio y/o falta de parloteo mental debido a los pensamientos.

Sentir reposo es la relajación física (sentir reposo fuera) y/o la paz emocional (sentir reposo dentro). Otra forma de decirlo es hablar de neutralidad en el cuerpo o relajación sobrevenida o adquirida mediante una relajación intencionada del cuerpo

Ido: tanto los estados activos como los estados de reposo tienen una duración determinada. La experiencia de ido sobreviene cuando la experiencia observada desaparece completamente o cuando menos disminuye notablemente: Ido es la observación del momento del desvanecimiento o cuasi desvanecimiento de la experiencia observada. Uno puede dar cuenta de esto sólo a posteriori, es decir, mirando hacia atrás.

La experiencia de ido es muy útil para experimentar sensaciones tales como satisfacción, plenitud, paz, unidad, … Todas estas experiencias tienen en común la ausencia. Esta experiencia tiene una importancia fundamental para darse cuenta quien es uno realmente. Esta práctica puede permitirle a uno experimentar la ley de la impermanencia (todo está cambiando permanentemente); y este es el único camino de conocer qué es la Realidad y en consecuencia qué somos nosotros mismos.          Este conocimiento sólo puede adquirirse aprendiendo a dejar fluir todo lo que se presenta sin apego ni rechazo.

En el siglo trece el maestro Zen Dogen Zenji dijo: “Estudiar el camino del Buda es estudiarse a uno mismo. Estudiarse a uno mismo es olvidarse de uno mismo. Olvidarse de uno mismo es darse cuenta de las diez mil cosas. Cuando esto sucede, el propio cuerpo y la mente, así como los cuerpos y mentes de los demás se desploman. No queda rastro alguno de Iluminación y esta falta de rastro continúa sin fin.”

Las tres técnicas para los cinco caminos

 

 

UM utiliza tres técnicas:

 

Darse cuenta como un rayo láser;

-No hacer nada como un conjunto vacío y

-Cultivo de lo positivo o alimentación del corazón.

 

Cuatro de los cinco caminos se exploran a través de la técnica de concentración llamada “Notar” o darse cuenta.

Después tendríamos la técnica de no hacer nada y finalmente, el camino de la bondad humana que se cultiva a través de una técnica básica diferente llamada “Nutrición positiva”.

En cualquier caso, ha de decirse que las tres técnicas trabajan conjuntamente para formar un sistema. Se pueden aprender las tres y funcionar con una, dos o con las tres.

 

CÓMO FUNCIONA NOTAR O DARSE CUENTA

 

La atención es atraída por alguna experiencia, por ej. el ruido de un coche que pasa, pero también es posible dirigir la atención de forma intencionada a alguna experiencia, por ej. la sensación corporal que se genera en el cuello por un ataque de ira. En cualquier de los casos la acción de notar dura solamente unas fracciones de segundo. Este es el primer paso.

El segundo paso es centrarse intencionada y suavemente en el acontecimiento durante unos pocos segundos. No obstante, a veces la experiencia desaparece muy rápido (el ruido de un coche que pasa). También puede uno ser arrastrado por otro evento o bien centrarse en el momento de desvanecimiento de la experiencia -el ruido del coche- experimentando así ido.  

Si la experiencia desaparece pronto no hay modo de concentrarse en ella porque no se extiende en el espacio y en el tiempo. La acción de concentrarse en algún evento debe hacerse intencionalmente y con suavidad durante unos segundos, por ej. un picor en la cabeza. Uno puede sentir la misma experiencia por más de una vez o bien cambiar a otra.

Un periodo de práctica de meditación consiste en una serie extendida de “notar”, y la etiquetación de la experiencia realizada a un mismo ritmo (ni demasiado rápido ni demasiado lento), con un tono igual y siempre con una duración de unos pocos segundos cada uno. No debe olvidarse que la atención puede ser atraída por al evento o puede uno dirigirla a un evento específico de manera intencionada. Hay que advertir también que no es necesario captar cada sensación.

 

Cómo se etiqueta una experiencia

 

En el sistema UM, etiquetar significa pensar para uno mismo o en voz alta una palabra o frase que describe la experiencia de lo que uno está notando.

Es muy útil, sobre todo si uno tiene problemas de concentración. Etiquetar ayuda a permanecer en línea en la misma experiencia y con el mismo ritmo, de modo que se pueda aprovechar el tiempo de la mejor manera.

Etiquetar puede también inducir y cultivar la ecuanimidad, porque uno mantiene un tono de voz neutral ya sea mentalmente o en voz alta.

Etiquetar refuerza la claridad sensorial al permitir identificar con claridad lo que uno está notando. Esto es de mucha utilidad para reconocer las emociones que uno está sintiendo.

En resumen, etiquetar es una manera de optimizar la práctica al ayudar a mantenerse en buena concentración, reforzando la claridad sensorial e incrementando la ecuanimidad con el tono igual.

Sólo se usa el 5% de la atención para etiquetar, quedando el restante 95% para centrarse en lo que uno está notando.

El proceso de etiquetar la experiencia notada puede ser todo lo flexible que se quiera: uno puede decidir limitar la concentración a una sola categoría de experiencia o a un objeto dentro de una categoría o bien, uno decide utilizar las tres categorías: ver fuera, ver dentro, ver reposo; oír fuera, oír dentro, oír reposo; sentir fuera, sentir dentro, sentir reposo. Y en todos los casos experimentar ido. También se pueden reducir a dos categorías: ver y ver reposo, oír y oír reposo, y sentir y sentir reposo.

Finalmente, hay que decir que, etiquetar ayuda mucho pero no es necesario hacerlo siempre e incluso puede ser inapropiado en algunas circunstancias: por ejemplo, cuando uno entra en estados profundos de concentración considera natural prescindir de las etiquetas. También puede comenzarse utilizando etiquetas y dejarlas en el mismo periodo de meditación.

En fin, etiquetar es una herramienta muy útil para apoyar el proceso de notar, e incluso es de utilidad en situaciones de somnolencia, momento en que uno, además de ajustar la postura, puede decir en voz alta las etiquetas (si está solo) o enfatizarlas más mentalmente (si está en grupo).

Todo este proceso de descomponer la realidad no es sino otra forma de plantear la estrategia budista de “divide y vencerás” para llegar a ver la realidad tal cual es sin interferencia de conceptos y condicionamientos socioculturales.

 

TÉCNICA DE NO HACER NADA

Se trata de ser más que de hacer. No es nada fácil para simplemente ser porque va contra nuestro hábito de darle vueltas y vueltas a las cosas mediante el pensamiento.

 

Otros nombres para esta forma de meditación son:

 

  • Atención sin objeto;
  • Presencia abierta;
  • Sólo sentarse, Shikantaza del Zen;
  • Dzogchen/Mahamudra;
  • Contemplación pasiva; y
  • Conciencia no dual.

 

Las instrucciones básicas para este tipo de meditación son las siguientes:

  1. Hay que dejar que cualquier cosa que suceda, que suceda sin interferir.
  2. Cuando uno se da cuenta de la intención de controlar la atención, se deja la intención. Nótese que lo único que se dice que no se controle la intención para dirigir la atención, pero eso no quiere decir que se deje de atender a lo que sucede, ya se trate de vistas, sonidos, sensaciones corporales externas o internas o bien de momentos de inactividad o de reposo; lo único que se debe dejarse de lado es la intención de que las cosas sean de una manera concreta.

Si no está pasando nada, todavía hay algo en lo que uno puede concentrarse productivamente. Es decir, cuando no sucede nada, están sucediendo seis cosas muy significativas: tu pantalla mental está en blanco, tus ojos y tus oídos están desenfocados, tu cuerpo está físicamente relajado y emocionalmente en paz.

 

Si bien es verdad que la práctica de mindfulness puede hacerle a uno consciente de las incomodidades que hay en el cuerpo y cuán caótica es tu mente, también puede uno descubrir un proceso de calma y bienestar.

Por otra parte, le permiten a uno detectar fácilmente el flujo y por tanto detectar la poca consistencia que tiene lo que llamamos yo -ego-.

También permite experimentarse a uno como “ser meditado”, en vez de meditador (que puede reforzar el ego).

La clave de todo es no caer en la preferencia por un estado de reposo para poder centrarse siempre en la realidad tal cual es.

 

UNIFIED MINDFULNESS. Las tres habilidades que desarrolla

UNIFIED MINDFULNESS

Las tres habilidades básicas que desarrolla la práctica

 

Unified Mindfulness (UM) es un sistema general de mindfulness/meditación, ideado por Shinzen Young, que cultiva tres habilidades atencionales que funcionan conjuntamente: el Poder de concentración, la Claridad Sensorial y la Ecuanimidad.

Este sistema define formas específicas de practicar pero está concebido de tal modo que en él se puede incluir cualquier otro tipo de práctica de mindfulness/meditación o método como un caso particular.

Tal vez lo que más característico de este sistema y lo que le define, es que está diseñado para desarrollar las tres habilidades internas, básicamente internas, que son como una especia de “músculos psico-espirituales”, que tratan de conducirle a uno en última instancia al conocimiento de la realidad tal cual es y por tanto de uno mismo. En este sentido podemos hablar de un verdadero gimnasio mental.

Estas habilidades del sistema se desarrollan mediante la práctica continuada de observar de modo neutral lo que nos llega a través de los cinco sentidos -luces, sonidos,… pero también lo que nos llega de la experiencia interior que nos llega a través de los pensamientos y de las emociones. Por tanto, el sistema UM, de mindfulness o de atención plena propone una manera específica de prestar atención a lo que está sucediendo en nuestro entorno o dentro de nosotros en cada momento.

Vamos a considerar lo que supone cada una de las habilidades con una especial consideración de la ecuanimidad:

El Poder de Concentración es la habilidad de centrarse en lo que uno considera relevante en cada momento.
La Claridad Sensorial es la habilidad de seguir la pista a lo que uno está experimentando realmente en el momento.
La Ecuanimidad es la habilidad de permitir que la experiencia sensorial llegue y se vaya sin rechazarla ni apegarse a ella. Un especie de equilibrio interno, en vez de rechazo, de supresión o de apego.
A veces tenemos momentos de gran concentración pero esto no es lo habitual. No obstante, con la práctica podemos desarrollar el poder de concentración y evitar esos momentos de distracción que a veces nos hacen perder oportunidades. Y lo curioso es que cuanto más desarrollemos el poder de concentración más calma ganamos y a su vez la calma nos facilita el poder de concentración.
Igualmente, en algunos momentos de nuestra vida nuestros sentidos se aguzaron y observaron los acontecimientos con mucha claridad, con una capacidad ampliada para detectar detalles impensables en situaciones ordinarias. Pero tampoco esto es la habitual para la mayoría. Pero lo verdaderamente interesante es que también podemos desarrollar la habilidad de la claridad si practicamos sistemáticamente.
También es posible que hayamos tenido situaciones en las que nos haya sido fácil lidiar con con incomodidades físicas, emocionales o mentales, pero tampoco esto es lo habitual. Pero la ecuanimidad es también una habilidad que puede ser desarrollada con la práctica continuada hasta conseguir un equilibrio interno que nos enseña a convivir con lo que nos llega sin rechazar lo desagradable, cuando es inevitable, y sin apegarse a lo agradable cuando se termina.
El conjunto de prácticas que permiten desarrollar estas habilidades exigen como primer paso desmenuzar la realidad para irse acostumbrando a verla desde distintos prismas y en diferentes situaciones. Esto nos permitirá aprender a ver el conjunto de la realidad con más claridad y vivirla con más ecuanimidad.
La buena noticia de la práctica de mindfulness es que nos permite aumentar considerablemente nuestra satisfacción y disminuir el sufrimiento mediante el entrenamiento sistemático de estas tres habilidades.

Información específica sobre la ecuanimidad

La práctica de la ecuanimidad es esencial porque evita los problemas psicológicos de supresión o identificación, que tantos problemas causa en la vida de las personas.
Cómo desarrollar la ecuanimidad

Desarrollar la ecuanimidad se puede hacer de tres modos:

• creando ecuanimidad de manera consciente en el cuerpo;
• creando ecuanimidad de manera consciente en la mente; y
• hasta que llegue el momento en que uno entre espontáneamente en un estado de ecuanimidad.

Creación intencionada de ecuanimidad en el cuerpo

Se consigue manteniendo un estado de relajación continua en todo el cuerpo a medida que distintas experiencias sensoriales le tocan o le atraviesan a uno, en la medida de las propias posibilidades en cada momento.

Creación intencionada de ecuanimidad en la mente

Hay que dejar ir los juicios sobre lo que uno está experimentando y sustituirlos por una actitud de aprecio y aceptación ya que estamos ante la indiscutible realidad. Se trata, cada uno en la medida sus posibilidades, de darle la bienvenida a todo lo que se presente y darle permiso para que baile en nosotros su danza.

De estos tres modos de desarrollar la ecuanimidad -crearla en el cuerpo, crearla en la mente y darse cuenta de la que se produce espontáneamente-, la última es con mucho la más importante y esta es la razón por la que se practica durante largos periodos de tiempo cada día y se acude a retiros de un fin de semana, de una semana o más. Es una cuestión de tiempo y, por tanto, más tarde o más temprano, uno está abocado a incrementar su grado de ecuanimidad y a darse cuenta de ello al ir realizando la práctica formal sin nada que le distraiga. En este proceso la mente profunda se va entrenando en dejar de lado el hábito de la resistencia y lo sustituye por el hábito de la ecuanimidad. Este aspecto de mindfulness, dice, Shinzen Young, se parece mucho al condicionamiento del que hablaba Skinner: una atención continuamente atenta crea un bucle de retroalimentación que el circuito primitivo de la mente profunda aprende a percibir como de recompensa inmediata (menos sufrimiento y más satisfacción) asociado a una determinada conducta (sin interferir con las experiencias sensoriales que se están produciendo).

Efectos de la ecuanimidad

La ecuanimidad contradice el adagio de que “no puedes tener la tarta y también comerla”.
Cuando uno aplica la ecuanimidad a sensaciones desagradables, fluyen con más facilidad y tal como son, produciéndose de este modo menos sufrimiento.
Cuando uno aplica la ecuanimidad a sensaciones agradables se obtiene una satisfacción más profunda. La misma habilidad afecta positivamente a ambos lados de la imagen de la sensación. He aquí el siguiente principio:

 

(Dolor x Ecuanimidad) + (Placer x Ecuanimidad) → Purificación psico-espiritual

 

Además, cuando los sentimientos se experimentan con ecuanimidad, asumen la función que les es propia, que es motivar y dirigir la conducta objetiva. Por el contrario, cuando las sensaciones se experimentan sin ecuanimidad, fuerzan y distorsionan la conducta objetiva. Por tanto, la ecuanimidad juega un papel crítico en el cambio de conductas negativas sobre sustancias, comida, relaciones, posposición, violencia y así sucesivamente.
Un principio similar se mantiene para el proceso de los pensamientos:

 

“No sé” (duda, indecisión, confusión) x Ecuanimidad → Sabiduría intuitiva

 

Este hecho fue descubierto independientemente por tres culturas:
• La Grecia antigua: Epoche – Ecuanimidad con No sé.
• La Cristiandad medieval: Docta Ignorantia – Cultivando el no saber.
• La China de la dinastía Tang: la práctica Zen de los koan.

Ecuanimidad y apatía

Ecuanimidad supone la no interferencia con el flujo natural de la experiencia sensorial. La apatía supone la indiferencia en relación con el resultado de los eventos objetivos. Por tanto, aunque aparentemente similares, la ecuanimidad y la apatía son realmente opuestos. para responder a las situaciones externas.

Ecuanimidad y supresión
Por definición, ecuanimidad supone el permiso radical para sentir y, como tal, es lo opuesto a supresión. Además, la ecuanimidad interna le da a uno la libertad de elegir si expresar externamente las cosas, dependiendo si es apropiado a la situación.

Pasión y templanza

Pasión es una palabra ambigua con al menos 4 significados:
1. percepción intensa de un sentimiento profundo;
2. expresión sin obstáculos de un sentimiento profundo;
3. conducta dinámica que cabalga sobre un sentimiento profundo; y
4. sufrimiento y distorsión conductual causada por sentimientos que no han sido experimentados conscientemente.
Debido a esta ambigüedad, uno podría decir válidamente que la gente se hace más apasionada (1,2,3) cuando trabaja mediante sus pasiones (4).

Taller de mindfulness/meditación el 6 de mayo de 2017 en Suevos

Información a tener en cuenta
1.- Es recomendable llevar ropa cómoda y de abrigo y calcetines gruesos.
2.- Para no molestar la marcha del taller, a partir de las 12:15 horas se cerrará el local hasta el descanso; si alguien no ha podido llegar a tiempo podrá incorporarse en la segunda parte hasta las 12:15 horas, momento en que volverá a cerrarse la puerta.
3.- Deberá enviarse un correo indicando la personas o personas que van a asistir para reservar la plaza ya que el número de sillas es limitado. Por esa misma razón se ruega que si por circunstancias sobrevenidas no se puede asistir, se comunique cuanto antes.

Taller de mindfulness/meditación 28 de enero de 2017

Información a tener en cuenta
1.- Es recomendable llevar ropa cómoda y de abrigo y calcetines gruesos.
2.- Para no molestar la marcha del taller, a partir de las 12:15 horas se cerrará el local hasta el descanso; si alguien no ha podido llegar a tiempo podrá incorporarse en la segunda parte hasta las 12:15 horas, momento en que volverá a cerrarse la puerta.
3.- Deberá enviarse un correo indicando la personas o personas que van a asistir para reservar la plaza ya que el número de sillas es limitado. Por esa misma razón se ruega que si por circunstancias sobrevenidas no se puede asistir, se comunique cuanto antes.

MEDITACIÓN ES MÁS QUE CONCENTRACIÓN Y CALMA: SAMATHA Y VIPASSANA (segunda parte)

 

Este artículo se basa en el capítulo cuarto del libro de Shinzen Young, The Science of Enlightenment.

VIPASSANA: ANÁLISIS DE LA EXPERIENCIA SENSORIAL

El vipassana, la meditación de la clarificación/comprensión, presupone analizar la experiencia sensorial y seguir la pista de las interacciones de sus componentes. Por ejemplo, si uno está viviendo una experiencia emocional y practica meditación, puede decidir hacer la meditación de la clarificación y, momento a momento, examinar la experiencia emocional en términos de elementos básicos sensoriales y sus interacciones. Dicho de una manera más tangible, en un momento dado, uno puede tener sensaciones corporales de tipo emocional en el cuerpo o no. Las sensaciones corporales de tipo emocional se muestran en forma de lágrimas y tristeza en los ojos, de mandíbula contraída por la ira y el miedo y mareos en la barriga, de una agradable sonrisa en la cara, de interés entusiasta en todo el cuerpo, y de otras muchas maneras. Este tipo de sensaciones corporales son importantes componentes de la experiencia emocional.
Las imágenes mentales son el segundo componente. Uno ve mentalmente la escena, la gente, la situación. Tiene una imagen mental de cómo está el cuerpo, y una imagen mental de la escena en el entorno. Revive el pasado y fantasea sobre el futuro. Todo eso implica imágenes mentales. Por tanto, la actividad de imágenes es también un componente importante de una experiencia emocional. Uno escucha dentro de su cabeza hablarse a sí mismo o tal vez se imagina lo que va a decir, o bien ensaya lo que va a responder o incuba lo que ya ha dicho ya. Aparecen los juicios y las racionalizaciones, en fin, surge la conversación interna. Esto es a lo Shinzen Young llama actividad de parloteo.
Por tanto, los tres componentes básicos de cualquier experiencia emocional son:  la visualización mental, el parloteo mental y las sensaciones de tipo emocional que se siente en el cuerpo.
Para describir de una manera rápida el proceso, Shinzen Young se refiere a menudo a imágenes mentales como “Ver dentro”, al parloteo mental como “Oír dentro” y a las sensaciones corporales de tipo emocional como “Sentir dentro”. Por tanto, si uno atraviesa una experiencia emocional, uno la puede de-construir en tres componentes: imágenes mentales, charla mental y sensaciones corporales emocionales.
¿Y qué sucede cuando uno no está pasando por experiencias emocionales específicas? ¿Surgen también estas tres categorías? Esto es lo estupendo del asunto: cualquier percepción del ego implica uno o varios de estos tres componentes. Los griegos decían “conócete a ti mismo”, pero, de hecho, el autoconocimiento tiene varios niveles. Puedes conocerte en términos de tus patrones personales. Esta es una buena cosa. En cualquier momento dado, uno puede tener imágenes mentales o no (2 posibilidades). En el mismo instante, para cada una de esas posibilidades, hay otras dos posibilidades: o surge parloteo mental o no. Haciendo los cálculos tenemos 4 (2 x 2) para cualquier momento. Pero en el mismo instante para cada una de esas posibilidades, o bien hay emociones corporales o no, lo que multiplica las posibilidades otra vez por 2, generando un total de 8 (4 x 2 = 8) estados básicos: 3 posibles hechos singulares (imagen mental, charla mental, emoción corporal), tres posibles casos pares (cualquier dos al mismo tiempo), y dos situaciones extremas posibles (los tres componentes internos están activos al mismo tiempo o inactivos al mismo tiempo). Por tanto, podemos analizar cualquier estado subjetivo en ocho patrones de composición básicos. Esto representa una visión muy simplificada, porque cada uno de los componentes internos puede activar un continuum que puede ir desde el absoluto reposo hasta la intensidad máxima posible. Pero por mor de la sencillez, podemos representarlos utilizando una aproximación binaria de “on” versus “off”. Normalmente estamos preocupados por el contenido de nuestra experiencia subjetiva, que, naturalmente, puede ser enormemente compleja. Pero la composición básica es notablemente sencilla si la modelamos como tres variables binarias que producen un total de 8 estados básicos. Enumeremos estas 8 posibilidades:
Tres sucesos singulares:
1.- Sólo imagen mental; 2.-Sólo parloteo mental; 3.- Sólo emoción corporal
Tres sucesos en pares:
4.- Imagen mental y parloteo mental; 5.- Imagen mental y emoción corporal; 6.- Parloteo mental y emoción corporal
Dos extremos:
7.- Las tres activas al mismo tiempo; 8.- Las tres en reposo al mismo tiempo.
Si uno monitoriza su experiencia interior (memoria, plan, fantasía, preocupación, voluntad, deseo, resolución de problemas, juicios, convicción, confusión, y así sucesivamente) en términos de los ocho estados básicos, notará algo notable. Cuando los tres elementos se activan fuertemente, la percepción “yo soy una cosa separada” es muy intensa. Pero si se activan solamente uno o dos suavemente, la percepción de “yo soy una cosa separada” se reduce bastante. Y lo más sorprendente de todo, es que, cada vez en un instante, el sistema interno se desconecta, dando lugar a que el sentido de ego separado se desvanezca. Algo que fluctúa con el tiempo es una onda, no una cosa. Es decir, algo que se desvanece y reaparece no puede ser pensado como una entidad perdurable. Si no hay nada que sea duradero, es de esa Nada de la que surgen los fenómenos experimentados y a donde retornan.
Inicialmente, seguir la pista a estos ocho estados puede ser muy complicado. Uno puede agitarse o puede sentir que no está en un estado tan profundo como el que se supone que debía generar la meditación. E incluso puede requerir mucho esfuerzo. Podría uno preguntarse legítimamente: ¿Por qué me molesto en eso? ¿Por qué no me enfoco en estados de reposo agradables o algo sencillo como la respiración?
Hay una importante y poderosa recompensa que ofrece la meditación de la clarificación: nos conduce a comprensiones -insights- y las experiencias “aja”.
Algunas de estas comprensiones son triviales. Por ejemplo, uno puede descubrir que cada vez que estornuda, nota un músculo cervical en los espasmos de la espalda. Uno no lo sabía antes, pero se da cuenta cuando presta atención cuidadosa a la experiencia sensorial. Esta comprensión es realmente poco importante, pero otras comprensiones pueden ser tan profundas como la entender la diferencia entre dolor y sufrimiento o darse cuenta de que uno no es un ser separado del resto del mundo o de que lo que piensa que es, no es tal. Estas comprensiones son asombrosamente profundas y cambian permanentemente la vida del que las experimenta.

Un ejemplo sencillo de cómo funciona el aspecto de meditación de la clarificación podría ser el de un puesto de trabajo en una oficina. Imagínate que tienes una mesa en el que están apilados muchos papeles. No sólo tienes mucho trabajo qué hacer, sino que el material está totalmente desorganizado. Es un montón de papeles y ni siquiera sabes qué va con qué.

Una poderosa manera de tratar con estas situaciones es clasificarlos. Por ejemplo, se pueden clasificar en papeles que llegan, papeles que sales, papeles que suponen un pago o pendientes de pago. Se podría crear una bandeja para cada categoría y etiquetarla. Después uno podría clasificar los papeles, uno por uno, poniendo cada uno en bandeja. Después se analiza cada componente.

Al finalizar el trabajo de organización, no sólo está más limpia y ordenada la mesa, sino que ya se puede empezar a trabajar porque podemos elegir por dónde empezar. Por ejemplo, si a través de la clasificación te das cuenta que la bandeja de los papeles pagaderos está mucho más llena que la bandeja de los pendientes de pago, habría que analizar cómo va tu negocio. Ves la corriente de renta de tu empresa.

Esta metáfora parece muy evidente porque se utiliza habitualmente en el mundo externo. Clasificar en categorías y etiquetar es una actividad mundana y una parte extremadamente útil en nuestra vida diaria. Nada podría funcionar sin hacer esto. Pero curiosamente, casi nadie hace uso de esto en para limpiar el mundo interior.

Shinzen Young llama a este aspecto de la clarificación la estrategia “divide y vencerás” del vipassana. Es la estrategia que usaban los romanos antiguos para describir su estrategia de romper el conglomerado de un ejército enemigo en pequeñas partes que podían ser derrotadas individualmente.  Así trabaja el vipassana en el mundo interior.
Descomponiendo una experiencia compleja en sus componentes es más fácil el proceso de comprensión. Por otra parte, si tropezamos con una experiencia difícil la podemos descomponer en piezas más pequeñas y menos desafiantes individualmente. Esto facilita el trabajo con uno mismo. Esta descomposición que hace el vipassana es lo que permite “conquistar”, que no es otra cosa que conocerse interiormente y de esa manera descubrir el origen del sufrimiento y ver con claridad la conducta distorsionante que genera el sufrimiento. Este análisis de los componentes de las emociones nos hace libres.
 Aunque hay cierto desacuerdo entre algunos eruditos modernos con respecto a este punto, de acuerdo con la narrativa tradicional el Buda descubrió una nueva manera de meditar que implica la experiencia sensorial de la clarificación y del desenredo de la madeja sensorial.
La idea original en el ascetismo era que cuánto más paciente uno fuese con el dolor, más profunda sería la purificación de tu alma. El Buda intentó esas prácticas ascéticas, pero finalmente las abandonó y halló un paradigma más profundo y refinado: la ecuanimidad. CUANTA MÁS ECUANIMIDAD TRAE AL DOLOR (O AL PLACER) MÁS SE PURIFICA LA CONCIENCIA. En este contexto, la ecuanimidad se refiere a la relación con la experiencia sensorial: dejar ir el deseo y la aversión en cada experiencia, y permitir que todas y cada una de ellas se expanda y se contraiga sin interferir en ningún momento. 
En resumen, el Buda hizo dos descubrimientos originales en la práctica de la meditación: el poder liberador de la claridad sensorial y el poder de purificación de la ecuanimidad.
 

SAMATHA Y VIPASSANA

 
Como hemos visto, el término pali, samatha, significa un alto nivel de concentración y una maravillosa calma. Y el término, también pali, vipassana, se refiere al aspecto de la clarificación de la meditación.
Vipassana combina tres nociones en una sola palabra. Passana significa ver y vi significa dos cosas aparte y a través de. Por tanto, Vipassana significa en primer lugar descomponer las sensaciones en sus partes y analizarlas y entender sus componentes o “partículas”. En segundo lugar, vipassana significa abismarse en estos componentes hasta que uno comprenda, “vea”, su naturaleza más profunda, que se muestra en forma de vibraciones (ondas). Esto es lo que los Sayadaws birmanos conocen como “penetrar” los acontecimientos sensoriales en el mismo momento que surgen. En tercer lugar, el vipassana, cuando uno descompone lo suficiente las sensaciones y las penetra, hasta ver la realidad tal cual es, se produce el cambio de paradigma (mirar hacia dentro en lugar de hacerlo hacia afuera como hacemos habitualmente), que conduce a la comprensión.
En resumen, el budismo caracteriza la meditación en dos aspectos que contrastan y que son mutuamente complementarios: samatha versus vipassana.
No obstante, Shinzen Young destaca que este es solamente uno de los caminos para analizar el empeño de la meditación. Es bueno y vale la pena saberlo, pero él propone afrontar la meditación en los términos de sus tres componentes: concentración, claridad sensorial y ecuanimidad.
 
Finalmente, uno podría ver la meditación como el hecho de darse cuenta de que se trata de un tipo de perfección primordial que está siempre ahí, de modo que en puridad uno ni siquiera tendría que meditar porque la propia vida bien vivida es meditación. Esto les sucede a los que han “comprendido”.
En cualquier caso, todos los aspectos se complementan.
El énfasis del budismo en el cultivo sistemático de la claridad sensorial representa una innovación única en la historia del mundo espiritual. Por eso algunos maestros de meditación del budismo tienen un prejuicio en relación con las absorciones (el resultado extremo de la práctica de samatha -concentración y calma-); las desechan porque, dicen, no llevan a ninguna parte.
Ya se ha dicho que no tiene por qué ser cierto, porque en lugar de conflicto entre la práctica de samatha y vipassana, haciéndolo adecuadamente, ambos se complementan y se refuerzan mutuamente.
Empezar a trabajar con el lado de la experiencia de reposo del cuerpo/mente, es una manera inteligente de meditar. Haciendo esto a fondo se prepara para hacer más porosos, ligeros y abiertos sus sentidos. Si a partir de ahí practica el vipassana puede llegar a comprensiones sobre la impermanencia, el vacío y el no ego y esto es excelente.
Pero las circunstancias de la vida le pueden conducir a uno a trabaja con una experiencia activada y solidificada del yo mente/cuerpo, aunque tal vez hubiese sido preferible empezar por algo calmado, relajado, tipo samatha. No obstante, algunas personas no son llevadas a practicar samatha, porque, debido a su personalidad, sus preferencias, a experiencias anteriores o a cualquier otra razón, prefieren sencillamente hacer vipassana. El vipassana tiene la ventaja de que se puede hacer bajo condiciones de cualquier tipo. Samatha (al menos al principio) requiere tener una habitación tranquila, tiempo para relajarse, no estar bajo presión y así sucesivamente. El vipassana, en cambio, es duro y vale para cualquier situación. Uno puede hacer vipassana perfectamente en un concierto de rock o mientras conduce.
Hay razones y ventajas para comenzar tanto por un lado como por el otro. Si uno por alguna razón, no puede obtener estados de reposo, no importa, porque uno puede sentarse justo del modo que le sea posible y comenzar a practicar vipassana aunque no disponga de unas condiciones de laboratorio. Comenzar haciendo vipassana sin haber hecho samatha, se llama vipassana “seco”, porque le falta ser regado con el placer suave de la calma, pero el resultado puede ser bueno igualmente.
La mayoría de las personas que son atraídas a la práctica de la meditación lo son al aspecto samatha. Esto puede ser bueno o malo dependiendo del maestro que enseña. Si el maestro tiene cualificación la gente puede hacerlo muy bien, pero si no es así y están esperando momentos de relax y de éxtasis y haciendo comparaciones (esto no es bueno).
En conclusión, Samatha y Vipassana son dos tipos de práctica complementarios y ambos se ayudan. Esto significa que, en cualquier momento, ya sea en una habitación insonora y caliente o bien frente a las olas del mar o en una cama de un hospital, siempre hay algo productivo que se puede hacer.

 

 

 

 

MEDITACIÓN ES MÁS QUE CONCENTRACIÓN Y CALMA: SAMATHA Y VIPASSANA (Primera parte)

Este artículo se basa en el capítulo cuarto del libro de Shinzen Young, The Science of Enlightenment

1.- Introducción

Cuando hablamos de meditación o mindfulness con alguien, la mayoría de las personas dice de inmediato algo así: qué bien me vendría calmarme, relajarme y dejar atrás el estrés. Son muy pocos los que ven la meditación como una manera de incrementar el conocimiento de sí mismos a través de la observación de su experiencia sensorial y de los componentes de la misma.
Si bien, para la persona media, la meditación es un medio de conseguir más concentración y relajación y calma, ésta sólo es la mitad de la historia. La meditación, o si se prefiere mindfulness, tiene dos caras: la cara más conocida, basada en la concentración, es la de verla como un medio de obtener más calma y serenidad; la otra cara, muy poco conocida pero no por eso menos importante, es la de verla como un medio de conocerse a uno mismo y a la realidad tal cual, mediante la observación de la experiencia sensorial (la realidad se nos manifiesta a través de los sentidos) y la de analizar los componentes de esa experiencia para profundizar hasta ver la realidad tal cual es, sin los sesgos que inevitablemente nos impone la cultura en su sentido más amplio. En pali (un idioma de hace más de 2.500 años) existen dos términos para denominar la meditación: uno es samatha y otro es vipassana. La palabra samatha expresa por sí misma los dos rasgos de este tipo de meditación: uno es la concentración y otro la calma, que se refuerzan mutuamente. La palabra vipassana, por su parte, contiene en sí misma los tres rasgos de este otro tipo de meditación: ver, ver aparte (descomponer la experiencia) y penetrarla, todo ello para ver la realidad tal como es.
Vale la pena ver con detalle cada uno de estos aspectos o caras (o si se quiere tipos) de la meditación.

2.- Samatha: concentración y calma  

Como se ha visto, los rasgos de la meditación samatha son la concentración y la calma; ambos interactúan y se retroalimentan. A medida que uno está más concentrado, el cuerpo físico se relaja y la turbulencia emocional se calma, disminuyen las imágenes mentales y uno se hace consciente de una especie de oscuridad reconfortante o de una luminosidad agradable en el ojo de la mente. La charla mental también disminuye hasta desaparecer y uno comienza a experimentar intervalos de quietud mental en la cabeza. Por eso, los efectos relajantes acompañan al estado de concentración. Realmente estamos hablando de un círculo virtuoso que se retroalimenta: cuánto más profunda se hace la calma, más vigorizante se hace la concentración y a la inversa, cuánto más concentrados estamos, más calma física y mental experimentamos. En otras palabras, al profundizar la concentración, se siente más el placer de la calma y la serenidad, y este placer, a su vez, nos motiva a concentrarnos más intensamente. Es una espiral positiva con retroalimentación mutua. Este mecanismo de feedback facilita la consecución de estados profundos especiales conocidos técnicamente como absorciones o jhanas.

Shinzen Young cuenta en su libro, The Science of Enlightment, cómo entró en uno de estos estados en su primer retiro de Zen en Japón. El retiro era duro y riguroso y duraba una semana. La primera sentada del primer día fue de media hora, y al final de la misma se sintió muy bien. En la segunda sentada, sus piernas empezaron a causarle un poco de malestar, pero todavía se sitió muy bien. Durante la tercera sentada, sus piernas le dolieron desde el principio hasta el final de la sentada. En la cuarta sentada del primer día, se dio cuenta que tenía muchos problemas porque estaba experimentando un fuerte dolor. Le dolía tanto que su cuerpo estaba temblando y estaba sudando. ¡Y esto durante el primer día!

Debido a que se trataba de un retiro de Zen había tolerancia cero hacia los movimientos, uno no podía cambiar de postura durante cada periodo de meditación formal. Milagrosamente consiguió terminar el retiro y realmente valió la pena. Durante los últimos 5 minutos de la última media hora de sentada del último día, la incomodidad física había alcanzado tales niveles de intensidad que pensó que se iba a desmayar. Le temblaba todo el cuerpo, y estaba a punto de estallar en lágrimas y gemir. Pero no quiso perder su compostura frente a todos. Sintió como dos los demás, así que empezó a gemir y gritar dentro de su cabeza: “Eres un niño! ¡No llores! ¡Eres un crío!” Repitió esto una y otra y otra vez. Era terrible. Y después sucedió algo dramático. Notó que el dolor era exactamente el mismo, pero no le molestaba ya. Cayó en un estado asombroso que nunca había experimentado antes, como si fuese flujo de energía. Se dio cuenta de que el dolor era exactamente el mismo, pero ya no le molesta. La voz interior de su cabeza se paró totalmente por primera vez en su vida. Observó realmente cómo se producía el cambio. Primero su voz mental estaba gritando al máximo de su capacidad pulmonar, después estaba simplemente hablando a un tono normal. Después se convirtió en un susurro y finalmente se convirtió en un débil y leve indicio. Después hubo silencio. Jamás en su vida había tenido tal experiencia de silencio interior. Visto desde ahora, dice, valió la pena cada instante de dolor porque desde aquel momento conoció lo que era estar libre del parloteo mental. Esta fue su primera experiencia de los efectos relajantes y de calma derivados de un alto nivel de concentración: se concentraba con toda su mente en el fuerte dolor que estaba a punto de producirle un desmayo en los últimos momentos del retiro. Y fue este altísimo nivel de concentración lo que le llevó a experimentar esa deliciosa condición de calma. Todo su cuerpo estaba totalmente relajado a pesar del gran dolor.

Era una experiencia muy interesante pero opuesta a lo que habría esperado ya que, habitualmente, el dolor nos tensa. Shinzen Young considera que el alto nivel de relajación se debió a que estaba a punto de perder el conocimiento, hecho que debilitó su mente y la hizo más ligera, tranquila y diáfana, permitiendo que todo su cuerpo se relajase. Esta experiencia permite ver la estrecha conexión entre el poder de concentración y el impacto calmante y agradable que produce en la mente y en el cuerpo. Por eso se puede decir que se puede obtener muchísimo de muy poco.

Hay disponibles experiencias sutiles, fugaces, relajadas para cualquiera durante el día: la relajación física, una ausencia de emociones corporales, una breve pausa en el parloteo mental, y la oscuridad/luminosidad detrás de los ojos cerrados. Hay estados somáticos relajados visuales, auditivos, cuando uno aprende a dónde y qué mirar. Mucha gente ni siquiera es consciente de que estos estados son reales y están ocurriendo. A través de la concentración se magnifican experiencias minúsculas, sutiles y agradables, en algo que es enormemente agradable y que tenemos disponible para cada uno de nosotros cuando realmente lo deseemos.

Shinzen Young llama a esta aproximación concentración en el reposo. Se deja mover la atención entre el reposo visual (oscuridad/luminosidad detrás de los ojos cerrados o mirada externa desenfocada), reposo auditivo (quietud mental o silencio físico) y reposo de las sensaciones del cuerpo (relajación física y tranquilidad emocional).

 

3.- Quedar atrapados en “un buen lugar”

Debido a que hay una conexión íntima entre el placer y la capacidad de concentrarse, es natural para la gente mirar la tranquilidad y la concentración como un fin en sí mismo. La última meta de tal camino sería tener la más profunda concentración y el mayor placer posible de la tranquilidad. Este estado estático -estar en la gloria- es nuestro arquetipo cultural de meditación.
Estos estados de absorción no tienen nada de malo, pero encierran un peligro potencial. Esta experiencia, que no sucede a todas las personas, pero que es bastante común, puede conducirnos a estar a la espera de la misma y conformarnos con ella sin ir más allá. Pongamos que una persona ha estado meditando por algún tiempo mediante un objeto sencillo de concentración, tal como la respiración. Va observando que cuando medita se relaja y se calma bastante; el tiempo pasa rápido y su práctica de meditación le da una pequeña ventaja en la vida. Eso no está mal, pero si el maestro de meditación no le advierte, puede que año tras año, tras año, la persona siga estancada ahí sin experimentar crecimiento alguno más allá de este punto. Su práctica de la meditación es agradable y útil, pero no está produciendo los cambios vitales que se podían esperar. Es decir, uno se queda atrapado en este “buen lugar”, sin más avances en su desarrollo interior.
Por tanto, hay que estar muy atentos a las dos trampas principales que impiden a la gente dar con su potencial completo en el camino meditativo.
-La primera es confundir el mapa con el viaje. Uno pierde el tiempo pensando y debatiendo sobre las formas de meditar en lugar de realizar la práctica sistemática.
-La segunda trampa común es quedar enganchados en un “buen lugar”: la práctica de la meditación conduce a una situación mejor, pero al instalarse en esa comodidad, el crecimiento se detiene ahí. Una de las principales tareas de un maestro es asegurarse de que esto no sucede. La tranquilidad que no madura y se convierte en mayor claridad y comprensión es un ejemplo clásico de quedar atrapados en el buen lugar. El problema está en enfatizar el aspecto de la calma sin darle la suficiente importancia al aspecto de la claridad, conduciendo a una práctica desequilibrada. Si eso sucede, la persona se queda estancada o avanza muy cansinamente. Un maestro de meditación que se encuentre con un alumno en esa situación, debe decirle, como hace Shinzen Young: hay buenas y malas noticias. La buena noticia es que estás alcanzando estados profundos. La mala noticia es que no están produciendo bastante claridad sensorial en tu experiencia y eso evita un crecimiento interior mucho más rápido. Cuando les enseña cómo hacerlo, todo cambia, y su crecimiento personal arranca de nuevo.

4.- EL DESCUBRIMIENTO DEL VIPASSANA POR PARTE DE SIDHARTA GAUTAMA

El Buda no fue ninguna especie de dios o mito sino una persona histórica que se llamaba Siddharta Gautama. Era un príncipe, hijo del rey de la nación Shakya, que estaba localizada en el Nepal de hoy en día. Si prescindimos de la mitología creada en torno a su persona, podemos obtener un juicio muy claro de cómo era este ser humano de carne y hueso. En la opinión de Shinzen Young fue uno de los seres humanos más notables de todos los tiempos.
Aunque Siddharta Gautama vivió hace aproximadamente dos mil quinientos años era una persona esencialmente moderna en muchos aspectos. Era racionalista, restaba importancia al papel de la autoridad y era crítico con las desigualdades del sistema de castas que existía entonces en su tierra. Fue el único líder religioso en la historia del mundo que le pedía a la gente que no siguiese sus enseñanzas basándose en su autoridad, sino que lo probasen por sí mismos. Era una persona totalmente moderna, igualitaria y refrescante.
Esta información sobre Buda es realmente impactante, pero su contribución más importante fue haber sido la primera persona en la historia que articuló claramente una nueva faceta de la meditación. La aportación de calma y serenidad que aporta la concentración -más concentración genera más calma y más calma facilita la concentración- ha llevado a la gente a pensar que el objetivo último de la práctica de la meditación es conseguir calma y serenidad y, en algunos casos, llegar a estados de ensimismamiento.
Siddharta Gautama descubrió una habilidad enteramente nueva de la atención. Descubrió que la atención puede ser utilizada para alcanzar un estado de comprensión más profundo de uno mismo. Nos enseñó que, mediante una observación cuidadosa de la propia experiencia interna, con una especie de microscopio interior, se puede descubrir una dimensión totalmente nueva de la meditación: la dimensión de la clarificación y del desenredo de la experiencia interior, que permite comprender la naturaleza del ego, la naturaleza del sufrimiento, la naturaleza de la unidad, incluso tal vez la naturaleza de la naturaleza.

Aquí está la historia tradicional de cómo descubrió este nuevo modo de concentrarse. Siddharta Gautama nació en una familia real hace aproximadamente unos quinientos años antes de Cristo. Un astrólogo de la corte dijo que Siddharta sería o bien un emperador conquistador del mundo o un gurú que cambiaría el mundo.  Su padre hizo todo lo posible para que Siddharta se convirtiese en emperador; pero el joven príncipe quedó impactado por el sufrimiento había en el mundo. Encontró también shramanas, personas que habían rapado sus cabezas, que llevaban vestidos especiales, y que no se estaban implicados en actividades sociales sino más bien que perseguían, entre otras cosas, una meditación del estilo de la concentración y realizaban prácticas ascéticas. Él estaba bastante impresionado por la idea de llegar a ser un shramana y superar el sufrimiento. Una noche, se escapó del palacio de su padre con la intención de buscar a un maestro de meditación. (Como se ha dicho las prácticas de concentración ya existían anteriormente en todas las culturas y, por tanto, había maestros. El primer maestro de meditación de Siddharta fue Aradakalama; le enseñó cómo entrar en un profundo estado de absorción y rapto. Siddharta tenía una enorme aptitud natural para la meditación. Era para las técnicas de lo que Mozart para la música, Bobby Fischer para el ajedrez, Muhammad Ali para el boxeo. Técnicas que ordinariamente lleva años o décadas dominar, Siddharta lo consiguió perfectamente en unos cuantos meses. Enseguida dominó estas técnicas de meditación y alcanzó el estado más profundo, con más absorción, el estado más concentrado y más dichoso. Su maestro le ofreció que se quedase con él para enseñar, pero se dio cuenta de que, si bien dentro de estos estados no había sufrimiento, éste reaparecía cuando retornaba a la vida ordinaria. Su concentración era muy profunda y estática, pero estas prácticas no habían conseguido generar un cambio esencial en su ser. Pero no se dejó atrapar por los logros alcanzados y siguió buscando para encontrar la raíz del sufrimiento y su eliminación.

Buscó a otro maestro, Uddaka Ramaputta, que sabía sobre estados más profundos de absorción. De nuevo Siddharta fue capaz de dominar las nuevas técnicas de su maestro muy rápidamente. Uddaka Ramaputta declaró que Siddharta había alcanzado todo lo que había que alcanzar y también le ofreció un puesto de maestro con él. Aunque el nuevo estado de absorción que había aprendido era más profundo que el primero, Siddharta no había alcanzado el cambio profundo que estaba buscando. Como ya no había otros maestros que pudieran ayudarle, Siddharta se dedicó a las prácticas ascéticas: haciendo auto mortificación extrema, pasando hambre y así sucesivamente.  Hizo esto durante varios años. Pero también, tuvo el valor de abandonar esto porque estaba destruyendo su cuerpo físico, arruinando su salud sin haberse alcanzado un cambio fundamental en su relación con el sufrimiento. En este punto, sintió que, aunque había aprendido algunas cosas importantes, había fracasado en su búsqueda. Así que se sentó debajo de un árbol y prometió que no se levantaría hasta que tuviese éxito en el hallazgo de lo que estaba buscando. Y lo encontró. ¿Qué había descubierto? Según la historia tradicional, descubrió un paradigma totalmente nuevo para el empeño meditativo. Se dio cuenta de que el cultivo de la concentración y la calma no era un fin en sí mismo. Descubrió cómo investigar microscópicamente en tiempo real la naturaleza de la experiencia sensorial, cómo descomponer la experiencia compleja del ego en elementos sensoriales manejables. Esto le condujo a una comprensión que arrancaría permanentemente las fuentes del sufrimiento, no solamente suspenderlo mediante un estado alterado de conciencia. Después de esto, la gente se refiere a él como Buda, que significa persona despierta. Shinzen Young llama a esta microscópica investigación de la experiencia sensorial, claridad sensorial. Es la esencia de la meditación mindfulness, y un método extremadamente poderoso de auto transformación.