BENEFICIOS DE LA PRÁCTICA DE MINDFULNESS/MEDITACIÓN (tomado de shinzen young)

BENEFICIOS DE LA MEDITACIÓN (se siguen las aportaciones de Shinzen Young)

 

Cultivar la concentración es muy parecido a hacer ejercicio físico: primero hay que aprender el procedimiento o forma de hacerlo y después hay que convertir el ejercicio en parte de la actividad de cada día (al principio requiere esfuerzo).

Como resultado del ejercicio, el músculo de la concentración se hará más fuerte y podrás utilizarlo para las actividades de tu vida diaria.

Cuando se ejercita el músculo de la concentración, el poder de atención está disponible a lo largo de todo el día, realzando todas las actividades. Impacta todos los aspectos de la vida porque es parte de la experiencia humana. El poder de concentración se refuerza y crece con el entrenamiento, y esto puede mejorar notablemente la vida de cada cual. En este sentido la meditación es el estudio más fundamental que cualquier ser humano puede emprender porque es la base de la pirámide de todos los empeños.

En las ciencias hay una pirámide de poder y universalidad: ciertas ciencias son más universalmente aplicables y más poderosas que otras. Por ejemplo, para ser un botánico uno tiene que ser primero bueno en bioquímica; si quieres ser bueno en bioquímica tienes que ser bueno en química y por tanto en física, pero si quieres ser realmente bueno en física tienes que ser un buen matemático. Como vemos las matemáticas son la base de la pirámide y en la base están las ciencias más generales y más profundas.

Pero, para ser bueno en matemáticas es preciso tener una alta capacidad de concentración. Esto quiere decir que la verdadera base de la pirámide de la ciencia y de toda actividad es la capacidad de concentración. La buena noticia es que la habilidad de concentración se puede cultivar y entrenar. Por tanto, si practicamos sistemáticamente -si entrenamos- la habilidad de la concentración, podemos ser buenos en matemáticas, en física, en química, en bioquímica, en botánica, …

 

¿Cuál es la relación entre meditación y concentración?

Hay muchas formas de meditación que se apoyan en diferentes supuestos filosóficos y emplean distintas técnicas. Sin embargo, hay un hilo conductor, una característica definitoria que nos permite determinar sin ambigüedad si una práctica puede llamarse legítimamente meditación.

Cualquier tipo de meditación elevará el poder de concentración. Evidentemente, la meditación también desarrolla otras habilidades además del poder de concentración. Concretamente, mindfulness desarrolla explícitamente otros dos tipos de habilidades: la claridad sensorial y la ecuanimidad.

Es decir, la tríada de habilidades que cultiva la meditación/mindfulness son: poder de concentración, claridad sensorial y ecuanimidad.

Podemos aplicar la habilidad de la concentración no sólo a las ciencias sino también a los deportes: de hecho, los atletas consiguen las grandes marcas en momentos óptimos de concentración (estar en la zona). Con la práctica habitual de la meditación uno puede conseguir esos picos. En realidad, el poder de concentración facilita el ejercicio de cualquier actividad.

Entonces, la pregunta básica es: ¿para qué es buena la meditación?

ES BUENA PARA TODO:

le permite a uno conocerse mejor a sí mismo;

le permite a uno estar más presente en las interacciones sociales con los demás;

le permite a uno proseguir el camino espiritual más efectivamente;

permite reducir el sufrimiento, especialmente el emocional;

permite incrementar la satisfacción derivada de placeres físicos y emocionales;

le permite hacer cambios positivos en la conducta y vivir más éticamente;

mejora,en general, tanto la vida profesional como la vida sexual.

Esto parece demasiado bueno.

¿Es tan valiosa la meditación? Sí lo es porque el poder de concentración es la habilidad más valiosa que tenemos. Es decir, cualquier objetivo que nos proponemos, es más fácil de alcanzar si funcionamos desde un alto nivel concentración sin esfuerzo. Pues bien, mediante la práctica de la meditación se consigue un alto nivel de concentración.

 

Muchas culturas se han obsesionado por conseguir la Fuente de Juventud. En todas ellas ha sido un fiasco. Sin embargo, supongamos que hubiese funcionado la piedra filosofal y hubiésemos conseguido 60 años más de vida. Hasta ahora no ha sido así, aunque parece muy probable que la ciencia médica extienda la duración de la vida. Pero, sin esperar a eso, sabemos que la práctica de la meditación no puede extender la duración de la vida, pero sí sabemos que puede permitir disfrutar más intensamente de las experiencias de la vida; supongamos que uno duplica, debido al mayor poder de concentración, claridad y ecuanimidad, la intensidad del disfrute de la vida. Eso equivaldría a duplicar la vida.

Duplicar la duración de la vida es por ahora un mito, sin embargo, incrementar el disfrute en dos o tres veces está a nuestro alcance. Sólo hace falta practicar.

 

EFECTOS FISIOLÓGICOS DE LA MEDITACIÓN

 

Así que la meditación es un tipo de ejercicio para la conciencia, pero también afecta al cuerpo en el que reside esta conciencia.

En primer lugar, la meditación cambia el patrón de respiración, permitiendo a la gente respirar más despacio, debido al menor consumo de oxígeno; esto se debe a que procesamos todo más eficientemente y nuestras necesidades metabólicas se reducen. Hacemos más con menos: la mayoría de la gente respira unas 15 veces por minuto, pero una persona de nivel medio de meditación respira menos de 8 veces por minuto y en estado profundo de meditación puede arreglarse con 4 o menos veces por minuto.

En segundo lugar, la práctica de la meditación reduce la conductividad eléctrica de la piel. Se sabe que las personas que están nerviosas, aumentan la conductividad, o lo que es lo mismo, la relajación reduce la conductividad.

En tercer lugar, el cambio más importante que genera la meditación es en las ondas cerebrales. Tenemos 4 tipos básicos de ondas cerebrales: las delta, las theta, las alfa y las beta. Las ondas theta están asociadas al estado previo al sueño; las ondas beta se asocian generalmente con actividad y es el estado normal de la mayoría de la gente. El cambio más importante es el asociado a las ondas beta, una especie de combinación de estado alerta y relajado a la vez. EL ESTADO MEDITATIVO ES UN ESTADO EN EL QUE COEXISTE EL HECHO DE ESTAR MUY ALERTA Y A LA VEZ MUY RELAJADO. Sería el momento más adecuado para adoptar una decisión.  A medida que una persona progresa en la meditación, va aguzando su estado de alerta al tiempo que la relajación se hace más profunda y más amplia.

Otro rasgo fisiológico del estado meditativo se relaciona con la actividad eléctrica de los músculos. Si se midiese esta actividad daría el mismo resultado que una persona en estado de sueño profundo.

TODOS ESTOS ESTADOS TIENEN UNA GRAN INFLUENCIA EN LA SALUD y así lo prueban cientos de estudios realizado en los últimos años. No obstante, meditar sólo por razones de salud sería algo limitado porque la FELICIDAD DEPENDE DE VARIOS FACTORES. Sin duda, lo más importante sería conseguir la felicidad independientemente de esos factores, que van desde la salud, la riqueza, las buenas relaciones personales y otros más.

 

EL ESTADO MEDITATIVO­

 

Hay muchos malentendidos sobre los que es y no es la meditación.   La gente cree que hay un solo estado meditativo, pero en realidad hay un continuum de estados, que van desde un foco de luz que casi todo el mundo ha experimentado hasta profundos estados de trance fisiológico que sólo unos pocos conocen.

Un segundo malentendido es que la meditación se puede hacer solamente con las piernas cruzadas en una habitación tranquila. Se puede practicar caminando, comiendo, trabajando, … viviendo la vida con mucha atención. Diríamos que la meditación formal es la práctica de gimnasio y laboratorio en condiciones muy favorables pero la vida se vive fuera de este laboratorio.  Con la práctica, la meditación se convierte en la vida y la vida en meditación. Realmente las experiencias profundas suceden en las actividades cotidianas.

Pero no hay que olvidar que meditar es como aprender a conducir un coche: al principio, uno tiene que estar atento a todas las palancas y practica en un lugar sin coches ni gente (la meditación formal), después ya se sale a la calle y se puede elegir una zona con poco tráfico y pocas personas y la atención tiene que extenderse a los demás coches y gente y cuando uno ya tiene práctica puede salir a una calle llena de coches y gente, y finalmente, uno conduce sin darse cuenta y sin esfuerzo porque esa habilidad se ha integrado en la vida. Esto mismo pasa con la meditación, acaba integrándose en la vida y uno medita sin meditar.

 

MALENTENDIDOS SOBRE LA CONCENTRACIÓN

 

Concentración es la habilidad de enfocar la atención en lo que se considera relevante.

En términos de espacio la concentración puede ser estrecha (por ejemplo, sentir el roce de la respiración en la fosa nasal) o amplia (por ejemplo, sentir conscientemente las sensaciones del cuerpo a la vez).

En términos de tiempo, es bueno ser capaces de enfocarse en una sola cosa durante bastante tiempo pero también es bueno aprender la concentración momentánea que consiste en degustar cosa a cosa, sensación a sensación, pensamiento a pensamiento,… Esto implica cuatro subconjuntos de habilidades de concentración: aprender a restringir la atención a pequeños acontecimientos, aprender a cubrir de modo igual eventos sensoriales amplios, aprender a sostener la concentración en una sola cosa durante un largo tiempo y aprender a saborear un estado momentáneo de concentración con cualquier situación que atraiga la atención. Sería lo que Mahasi Sayadaw llamaba “notar”. Notar implica más que etiquetar un suceso.

Entendida la concentración de este modo no sería necesario decir que concentración no es lo mismo que meditación, de hecho, la concentración es una de las habilidades de la meditación, junto con la claridad sensorial y la ecuanimidad. Siempre hay algún tipo de concentración en la meditación. Según dice Shinzen Young, mindfulness sin concentración es lo mismo que agua sin humedad.

El poder de concentración permite acceder al mundo interior y acceder a los recursos creativos sin ser perturbados por las distracciones ambientales.

 

¿ES LA MEDITACIÓN EGOCENTRADA?

 

No necesariamente, ya que se trata de un gimnasio mental para ejercitarse en la concentración, la claridad y la ecuanimidad. Si se realizan los ejercicios uno va incrementando los niveles de concentración, de la claridad y de la ecuanimidad lo cual incrementa la dedicación a los demás porque uno acaba comprendiendo profundamente quién es y la unidad de todo. La concentración facilita también el incremento de claridad (sabiduría) y de ecuanimidad y, por tanto, también se incrementa la compasión.

Realmente podemos decir que meditamos para nosotros mismos en el sentido de reforzar las cualidades que nos permiten trabajar más alegría, con más efectividad, disfrutar más de la vida incluso en condiciones de enfermedad o invalidez (cargar las pilas de tal modo que podamos ser felices independientemente de condiciones). ESTO EXIGE TENER UNA EXPERIENCIA COMPLETA LO CUAL SIGNIFICA EXPERIMENTAR LA VIDA EN UN ESTADO DE EXTRAORDINARIA CONCENTRACIÓN, CLARIDAD SENSORIAL Y ECUANIMIDAD. De este modo nos liberaríamos de la prisión sin barrotes que nos construimos con la mente pensante y el cuerpo emocional.

 

MEDITACIÓN PARA LOS DEMÁS

 

La práctica de la meditación para nosotros mismos, del modo indicado, nos permite convertirla en meditación para los demás, porque cuando uno es feliz sin condiciones no sólo permite que las personas que le rodean disfruten de esa felicidad, sino que también está en la mejor disposición para ayudar a los demás a conseguir la misma meta, ya que se produce un cambio de perspectiva y ya no hay un ser separado sino la Unida que es la Vida.

 

LA MEDITACIÓN AYUDA AL MUNDO

 

Lo hace por el efecto inmediato al influir indirectamente en los demás con el propio comportamiento sino también porque uno está en las mejores condiciones de adoptar decisiones en pro de la humanidad, tomadas desde esa comprensión y ecuanimidad alcanzadas. Cuando nos entrenamos en la práctica de la meditación se reduce la reactividad típica de la mayoría de las personas, que sin duda agrava el sufrimiento en el mundo y que desencadena reacciones en cadena; el cultivo de la práctica nos capacita para adoptar decisiones proactivas realizadas desde la comprensión y la compasión. En otras palabras, si uno no comprende y por tanto no tiene compasión, es imposible que ayude consistentemente porque no se puede dar lo que no se tiene; más bien, lo que probablemente va a suceder es que uno dará lo que tiene y por tanto, si uno está en la rueda del sufrimiento, acabará dando sufrimiento, incluso contra su voluntad.

En resumen: Una situación problemática objetiva dispara estados subjetivos de pensamiento y emoción, que no han sido experimentados completamente y que conducen al sufrimiento; este distorsiona la conducta y la percepción y conduce a una respuesta objetiva subóptima, creando un nuevo problema incluso peor.

La meditación nos permite experimentar el dolor sin sufrimiento y el placer sin necesidad.

Si uno no está maduro puede ser “parte del problema y parte de la solución”. En cambio, si uno se ha entrenado en la práctica, puede ser parte de la solución, sin perjuicio de su posición política, y esto solo se consigue rompiendo el ciclo del sufrimiento y de la distorsión, es decir, la ley del karma. La meditación afila el hacha para continuar talando los árboles de la vida. Sin esta herramienta, incluso la persona mejor intencionada puede hacer más daño que bien. Esto sucede con las personas que profesan una religión y acaban persiguiendo a los que no la practican.

 

DOS CONCLUSIONES/RECOMENDACIONES QUE SE DERIVAN DE ESTO, SI UNO QUIERE MEJORAR EL MUNDO:

ES FUNDAMENTAL QUE LOS NIÑOS APRENDAN A MEDITAR EN LA ESCUELA Y

ES SUMAMENTE ACONSEJABLE IDEAR FORMAS DE AMPLIAR LAS OPORTUNIDADES PARA APRENDER A PRACTICAR LA MEDITACIÓN.

Antes de todo este trabajo, conviene que quede muy claro que la práctica de la meditación, si bien puede producir relajación y curar en muchas ocasiones, no tiene como finalidad única la de relajarse y la de mejorar la salud; es muy útil para alcanzar objetivos mucho más valiosos a través del incremento del poder de concentración, de la mayor claridad sensorial y de la ecuanimidad.