MÁS RAZONES PARA LA PRÁCTICA DE MINFULNES/MEDITACIÓN

Las razones por las que cada vez más personas deciden apuntarse a la práctica de la atención plena o meditación, nos conducen a más salud y a una forma de vivir más sabia

 

Dice Jon Kabat Zinn que la razón esencial por la que las personas se apuntan a la práctica de la meditación/mindfulness es para “recuperar la integridad y la “chispa” que una vez tuvieron o, en todo caso, que siempre anhelaron”.

Dice en su libro “La práctica de la atención plena”:

Vienen para aprender a relajarse, a liberarse del estrés, a reducir el dolor físico o a vivir mejor con él y recuperar el bienestar.

Vienen para asumir la responsabilidad de sus vidas y dejar de medicarse contra el dolor y la ansiedad y para estar menos ansiosos y tensos.

Vienen porque han sufrido una enfermedad cardíaca o un cáncer, porque sufren dolor crónico y por otras situaciones que dañan sus vidas.

Vienen porque en muchos casos están desesperados y necesitan hacer algo por sí mismos, algo que nadie, ni siquiera sus médicos, pueden hacer por ellos, es decir, asumir el control de su vida.

Vienen porque determinados aspectos de sus vidas, de sus cuerpos o de ambos a la vez han dejado de estar a su servicio.

Vienen porque sus médicos se han dado cuenta del estrés y del dolor de sus vidas y los remiten a centros de mindfulness.

Vienen, quizá por encima de todo, porque meditando en grupo se crea un clima de silencio y escucha profunda y sincera, algo empático, respetuoso y sanador.

Todas estas razones y otras más que se podrían aducir son el reflejo de un mundo cuya tecnología, tan extraordinaria en muchos sentidos, ha conducido a las personas a estar siempre haciendo cosas. Ya no se trata solamente del horario de trabajo de 8, 10 o 12 horas durante cinco o seis días a la semana, sino de las 24 horas de los 7 días de la semana porque, cada vez en más puestos de trabajo, el móvil y el correo electrónico, que por otra parte tienen tantas ventajas, se han convertido también en una cadena que lleva la oficina o el puesto de trabajo a cualquier parte del tiempo o espacio, sin dejarles tiempo libre para dedicar a sí mismos, a sus hijos y a las personas que uno quiere.

Vivimos en un cierto tipo de atención compartida y, por tanto, parcial que hace imposible la atención plena a uno mismo, que es la clave de todo lo demás.

Es curioso constatar como las grandes esperanzas de más tiempo libre para nosotros mismos que la tecnología podía ofrecernos, se están convirtiendo en menos tiempo de calidad, por una parte, y en más parados y por tanto más personas con problemas de subsistencia, por otra.

Estamos viviendo una época histórica que debido al uso que se está haciendo de la tecnología, nos ha llevado posiblemente al momento histórico en que la atención está más dispersa que nunca, y, por tanto, en la que dedicamos menos tiempo de calidad a nosotros mismos y a simplemente ser (siempre estamos haciendo). Esta circunstancia nos hace especialmente vulnerables a la propaganda consumista y política que nos condiciona a su antojo más que nunca y que nos está convirtiendo en verdaderos autómatas, que por encima se creen libres.

Un repaso a las grandes eras de la historia nos confirman que la afirmación de la falta de atención que padecemos en nuestro tiempo.

En la era de los recolectores y cazadores la atención continua era tan imprescindible que aquellos que no la practicaron fueron pasto de las fieras o bien quedaron expuestos a la intemperie y a los elementos naturales.

En la era de la agricultura cambia el sentido de la atención, pero continúa siendo fundamental para la subsistencia y se expresa mediante la sincronización con los ritmos y horarios vitales de la tierra; era necesario mantener la sintonía con los ciclos naturales, diarios, horarios y estacionales.

No es, por tanto, nada extraño que en la actualidad haya tanto estrés, miedo e inquietud y que haya tantas personas que buscan la calma de la naturaleza, que siempre invita a adentrarse en el momento presente. En el último siglo, dice Jon Kabat Zinn, “nos hemos alejado de la intimidad con el mundo natural y de una vida vinculada a la comunidad en que nacimos”.

¡Este es el momento de levantarnos con más fuerza!

Si queremos convertir las dificultades que nos está generando la falta de atención plena, en oportunidades, es imprescindible que recuperemos la atención sostenida en el momento presente mediante la práctica continuada de la meditación o mindfulness. Es el camino para recuperar nuestra salud mental y física (íntimamente conectadas) y para profundizar en el conocimiento de quiénes somos y en consecuencia en la sabiduría de vivir.